¿Quieres emprender un negocio del que estés orgullosa, mientras estas en casa y crías a tu niño pequeño? Es una idea poco convencional. Pero en la época del comercio electrónico y las redes sociales, me parece que podría ser cada vez más atractivo para las mujeres que aspiran tener un negocio y criar a sus hijos a la vez. Aquí están los cinco consejos que te serán muy útiles para que esto funcione.
Organizar tu día
Esta es quizás la clave MÁS GRANDE no solo para sobrevivir, sino para prosperar en tu día. Empieza por evaluar todo lo que hay que hacer durante el día. Luego, sé muy honesta acerca de lo que realmente puedes lograr mientras tu hijo está despierto, y qué se hace mejor cuando está durmiendo o tomando una siesta, y programa tus tareas en consecuencia.
Trata de despertarte unas dos horas antes que tu hijo para hacer las cosas que no es posible hacer mientras está despierto. Ya sea diseñando un correo electrónico de marketing para tus clientes, escribiendo artículos de blog o desarrollando otro contenido creativo, estarás en tu mejor momento cuando no te interrumpan.
Luego, hay algunas tareas que se pueden hacer mientras tu hijo está despierto y estas jugando con él. Tienes que usar tus habilidades multitarea, pero se puede hacer. Ya verás que puedes hacer tus lluvias de ideas mientras juegas a atrapar una pelota, bailas con música o corren alrededor de la mesa de tu cocina. Entonces, una vez que tu hijo duerma la siesta, es el momento perfecto para programar muchas llamadas telefónicas a los contactos o incluso hacer una sesión de fotos.
La comunicación es clave
La comunicación adecuada ayuda a todo en la vida y no es diferente para hacer que esto funcione. Ya sea con un socio comercial (si tienes uno) o con una relación comercial, sé muy abierta y honesta sobre tu situación laboral. Esto se relaciona con la forma en que organizas tu horario para el día, por ejemplo, solo hay ciertos momentos durante el día en los que estás disponible para usar el teléfono durante un tiempo prolongado. Entonces debes ser abierta con tu socio comercial sobre cómo será tu horario diario, pero aún se puede hacer todo, ¡posiblemente en diferentes momentos del día!
Ser realista
“Suena obvio, pero en realidad es mucho más difícil de lo que parece”. Al final del día, tienes que ser muy realista y tolerante contigo misma sobre lo que PUEDE lograrse y lo que no es realista. Obviamente, no puedes ser todo para todos los mundos en todo momento; sinceramente, hay muchos días en los que te sentirás como una madre increíble, pero una decepción para tu negocio. Y hay días en los que te sentirás que has superado tus objetivos comerciales, pero has sido una decepción como mamá. Es algo en lo que tendrás que trabajar y redefinir lo que consideras “éxito” para que se vea al final de tu día y luego trabajar para lograrlo.
Es justo decir que las personas que están en una oficina durante el día tienen períodos en los que su productividad no es muy alta. Cuando comparas tu día a día con ese entorno de oficina, realmente tu productividad no es significativamente diferente. Puede ser más agotador, pero también te satisface más. Quizás ahora eres mucho más eficiente durante el día que cuando trabajabas en un cubículo de oficina.
Saber cuándo traer ayuda
El hecho de que desees tener a tu hijo en casa contigo durante el día no significa que NUNCA puedas obtener un poco de ayuda. No hay ninguna razón por la que no puedas tener una niñera unas horas a la semana o en ciertas épocas del mes en las que sabes que tu horario es más exigente, o cuando comienzas a sentir que te está ahogando un poco.
Encuentra un sistema de apoyo
Como cualquier situación en la vida, habrá días y tiempos difíciles. No puedes evitarlo. Pero eso no significa que tu situación esté mal o que algo tenga que cambiar. A veces solo necesitas que alguien te recuerde lo bien que estás haciendo el trabajo y que esto también pasará. Hay momentos en los que sentirás que estas decepcionando a todos y dependes de tu grupo de apoyo para recordarte todas las cosas que has hecho bien. Eso suele ser suficiente para volver a inspirar la fe y volver a ella al día siguiente.



